Sábado 03 de Diciembre de 2005

En la Exposición

El profesor X salió dispuesto a apreciar el arte que exhibía la más vanguardista sala de la ciudad, inaugurada recientemente. Sobre una columna, una urna lucía lo que parecía ser una vasija de cristal con un líquido azul dentro. En la placa de la base decía: mar sereno. El profesor rodea la columna, se interesa por la obra, y se acerca al autor.

¿Podría describirme su obra?
Por supuesto. Esto es sólo arte. Se trata de convertir esta vasija de cristal en el mar, consiguiéndolo a través de llenarlo con una arena azul que no altera la composición de la vasija, pero transforma su sustancia.

¿Se refiere a su aspecto?
No. Me refiero a su sustancia, es decir, a la captación de la esencia del mar a través de unos cuerpos que nada tienen que ver con él. Es la idealización en sí misma, frente a la realidad de una vasija.

¿Una especie de simbolismo, entonces?
Tampoco. Es una nueva forma de arte. Aquí está el mar. Esto es ahora un mar, dejó de ser lo que era, una vasija con arena azul, para adquirir la composición física del mar.

Pero yo solo veo una copa llena de algo azul...
Y eso es lo que ha de ver. No se pretende cambiar la apariencia, sino crear a partir de ella algo que nos evoque una cosa determinada, en este caso el mar.

¿Y si no me lo evoca? ¿Cómo puedo yo saber que eso es el mar?
Porque ha dejado de ser una vasija de arena azul desde el momento en que yo lo he transformado.

¿No es un poco fantástico lo que se pretende? ¿Cómo puede demostrar esa transformación? ¿Por qué yo solo veo lo que veo?
Sólo los que tienen una sensibilidad artística pueden percibir la transformación, que es de tipo espiritual.

¿Cómo se da ese cambio ideal-espiritual?
Es complejo explicarlo. En primer lugar solo el artista lo puede hacer, atendiendo a lo no captable por el ojo humano. Es como cuando oye usted una sinfonía que le agrada. No ve las notas pero ellas configuran la melodía en su percepción sensorial y sensitiva.

Desde luego entiendo lo que dice, pero no me convence que esto que usted hizo sea el mar ni ninguna forma de arte si no puedo percibir lo que usted asegura que hizo.

El profesor dio por satisfecho su interés sobre la obra, siguió recorriendo los pasillos de la sala, pero no logró encontrar esa esencia de que habló el artista, y regresó a su hogar meditando si sería que su espíritu le había jugado una mala pasada, o si le habían intentado tomar el pelo descaradamente.

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