“Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños” Shakespeare: El hombre tras la máscara
Es llamativo también el rostro que nos devuelve la imagen, siempre imperturbable, del bardo. Se dice que lo que se ve no es más que una máscara tras la cual se oculta la verdadera identidad del enigmático escritor de piezas teatrales. Se dicen muchas cosas acerca de él. La posibilidad de que su obra sea la recolección de los trabajos de numerosos autores es la más popular. Se habla, además, de su relación y su rivalidad con Marlowe, del misterioso hombre a quien le dedica sus sonetos, la dama oscura protagonista asimismo de alguno de ellos. Se ha hablado incluso de la posibilidad de que William fuera en realidad ¡Willhemina! En esa época hubiera sido inaudito que una mujer escribiera, dirigiera y se dedicara al negocio del teatro. Lo cierto es que, gracias a Dios, la pluma de Shakespeare ha legado al mundo una obra monumental, prueba una vez más de las maravillas que el hombre puede lograr más allá de las calamidades que, lamentablemente, traen aparejadas las guerras y los intereses políticos y económicos y que el bardo supo ilustrar tan bien en sus obras.

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