Sábado 11 de Febrero de 2006

Mil ojos que nos miran: Acerca de caleidoscopios

Caleidoscopio de luces y colores / ojos que multiplicándose me miran / y me escrutan / sonrisa que se burla de mí desde cada ángulo de la boca / rostro que se abre en mil rostros / rostro que me interroga y me aprisiona desde cada lado / cuerpo que se compone y decompone como por magia // si cierro los ojos / desaparece la plata viva que hace de ti un espejo / y un vidrio transparente me propone / de perderme en el vacío infinito / o de encontrar al otro / llamarlo y hacerme llamar

Terenzio Formenti

Cualquiera vio alguna vez un caleidoscopio. Ese objeto tubular similar a un telescopio pero en la mayoría de los casos sensiblemente más pequeño. Los hay de todas formas y colores. Sofisticados o sencillos. Las formas que atisbamos al otro lado, lejos de ser estrellas o planetas son caprichosas y caóticas. El diccionario de la Real Academia Española define el caleidoscopio como “un tubo ennegrecido interiormente, que encierra dos o tres espejos inclinados y en un extremo dos láminas de vidrio, entre las cuales hay varios objetos de forma irregular, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir volteando el tubo, a la vez que se mira por el extremo opuesto”

Fabricar un caleidoscopio artesanal es sencillo si se quiere hacer el intento. Se necesita un tubo del material que sea, preferiblemente resistente. Se le toma el diámetro y se lo divide en tres. Se le colocan tres espejos en su interior para reflejar los vidrios de colores molidos que se pondrán en una de las puntas. En una de ellas se coloca una tapa con un orificio que permita mirar y en la otra punta, dos tapas entre las cuales irán los vidrios de colores en trocitos. Estos pueden reemplazarse por mostacillas. Bastará girarlo para ver, cada vez, un abanico de imágenes diferentes.



El caleidoscopio fue descubierto por David Brewster (1781-1868), físico escocés que descubrió los cristales con dos ejes de doble refracción, enunció las leyes de la reflexión metálica, realizó importantes trabajos sobre la polarización de la luz y descubrió las rayas telúricas del espectro solar..

Entretenimiento para adultos o niños, su utilidad probablemente se reduzca a arrancarnos de este mundo por un instante, distraernos de las labores cotidianas, cautivar a los chicos, alimentar su fantasía, arrebatarnos la armoniosa integridad para devolvernos otra vez al universo, dispersos, brillantes y felices.

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Respuestas

24 Febrero 2006 - 07:03
Amparo

La vida misma se torna a veces en un inmenso caleidoscopio donde somos nosotros mismos los que hemos de aprender a descubrir nuevas formas de ver las cosas, quedándonos con lo auténtico y genuino, en vez de con "lo correcto" establecido. Así alcanzamos la riqueza interior.

24 Febrero 2006 - 18:41
Dolores

Asi es Amparo. Gracias por tu comentario. Desde siempre no sabria definir que momento preciso, me fascinaron los caleidoscopios.

08 Marzo 2006 - 15:33
Marxe

Yo tengo un caleidoscopio que me regalo una amiga muy caleidoscópica, y que me ayuda a recordar que hay un orden detrás del caos. Besos a ambas.

09 Marzo 2006 - 10:45
Enviar un email El destructor de sillas

El caleidoscopio es una inmensa metáfora de los puntos de vista, una hermandad de colores que establecen entre ellos una variedad de relaciones. Cualquiera ha sido parte de un caleidoscopio. Cualquiera lo ha fabricado. Cualquiera, por gracia o desgracia de accidentes o imprudencias que hayan roto el recipiente de los cristalitos de colores, se ha salido del caleidoscopio... sólo para meterse en otros, más o menos variados, y establecer con nuevos cristales (a veces, los mismos náufragos del caleidoscopio anterior una variedad de relaciones. Etcetera. Je.

23 Marzo 2006 - 10:02
Enviar un email Dolores

Marxe: Me alegro que ese caleidoscopio te sirva para recordar que hay un orden detrás del caos. Destructor de sillas: Algunas veces he vivenciado caleidoscópicas vivencias y he sido yo misma un caleidoscopio por decirlo de algún modo. Así es como decís vos. Gracias por pasar.

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