Jueves 22 de Junio de 2006

Galileo. La Tierra y la Luna.

Tal día como hoy, hace casi cuatrocientos años, fue un día triste y negro para la Ciencia Astronómica: Galileo abjuraba ante el Tribunal de la Santa Inquisición de sus teorías sobre el Sol y la Tierra. Acusado de hereje y para evitar las penas que les eran impuestas a estos, se vio en la necesidad de abjurar y renunciar a sus propias teorías, se prohibió su libro y se le castigó con prisión.
Con el correr de los siglos, sus teorías se revelarían como ciertas y serían estudiadas y demostradas por otros astrónomos.

Abjuración de Galileo Galilei

Yo, Galileo, hijo de Vicenzo Galilei de Florencia, teniendo setenta años de edad [...], juro que siempre he creído, creo ahora y, con la ayuda de Dios, en el futuro creeré, en todo lo que la Santa Iglesia Católica y Apostólica sostiene, predica y enseña.

Después de haber sido amonestado por este Santo Oficio, enteramente abandono la opinión falsa de que el Sol es el centro del Universo y que es un astro inamovible, y que la Tierra no es el centro del mismo sino que es un astro en movimiento. Acepto que yo ni debía tener, ni debía defender, ni debía enseñar en ninguna manera, ni oralmente ni por escrito, todo lo que pregoné con la falsa creencia; luego de haber recibido una notificación que afirmaba que la doctrina que yo apoyaba es opuesta a la Santa Escritura, escribí y publiqué un libro en el que sigo apoyando mis herejías, propongo también, argumentos persuasivos en su favor. Por esa causa he sido juzgado por el Santo Oficio, pues se tuvo la vehemente sospecha de mi herejía, que es haber sostenido y creído que el Sol está en el centro del Universo y que es inamovible, y que la Tierra no está en el centro y que se encuentra en movimiento.
Por lo tanto, deseando remover de las mentes de sus Eminencias y de todos los cristianos fieles, esta vehemente sospecha razonablemente concebida contra mí, yo abjuro con una fe auténtica y un corazón sincero estos errores y herejías; maldigo y detesto estas infamias así como también cualquier otro error, herejía o secta contraria a la Santa Iglesia Católica. Y juro que para el futuro yo ni diré ni afirmaré oralmente, así como tampoco escribiré cosas tales que puedan traer sobre mí sospechas semejantes; y si conozco a cualquier hereje, o a alguno sospechoso de herejía, 'yo lo denunciaré a este Santo Oficio, o al Inquisidor u Ordinario del lugar en el que pueda estar'.

En Roma, en el convento de la Minera, 22 de junio de 1633; yo, Galileo Galilei, he abjurado conforme se ha dicho antes con mi propia mano'.



La Tierra y la Luna

El Universo lleva formado miles de millones de años, el sol ya irradia calor; La Tierra es un planeta volcánico y sin vida, y hay otro planeta que gravita justo detrás de él, que es el denominado Planeta Gemelo de la Tierra porque tiene más o menos las mismas dimensiones... Pero su órbita es peligrosa ya que, cada cierto tiempo, choca con la de la Tierra... y un día ocurre que ese Planeta Gemelo chocó con tanta fuerza contra la tierra que gran parte de su superficie se redujo a magma que quedó gravitando por el espacio. Mientras todo eso ocurría, la Tierra alcanzó una temperatura igual a la del Sol y la mantuvo durante un largo tiempo, hasta que comenzó a perder combustión y, por tanto calor. Poco a poco, fue apareciendo el agua que enfrió todo ese magma y lo convirtió en tierra firme. En todo ese proceso de enfriamiento de la Tierra, tuvo mucho que ver ese Planeta Gemelo, que es la luna, y que por aquel entonces tenía mil veces más fuerza de atracción que hoy en día, ya que tenía una órbita más cercana a la Tierra, como dijimos, y al gravitar tan cerca, la influencia sobre las mareas era muy grande y provocaba su aumento, de ahí que el agua inundara toda la Tierra y así enfrió y compactó todo el magma que quedaba tras perder el calor. Después, la Tierra comenzó a girar sobre sí misma más lentamente, provocando que la órbita lunar se fuese alejando, y a su vez la influencia sobre las mareas, que disminuyó, provocando su retirada y favoreciendo la formación de la tierra firme y delimitando las masas de agua u océanos.
Ya generados los océanos, se generaron en aquellas masas de agua la semilla de la vida, esos primeros seres unicelulares que eran una especie de algas que expulsaban unas burbujas de oxígeno, y de esta forma se fue creando la atmósfera y el cielo fue adquiriendo ese tono azul tan característico.

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