La leyenda del Palacio de Ripalda
Numerosas y románticas son las leyendas urbanas que flotan en la nebulosa de la historia de la ciudad, desde que en 1968, debido al desarrollo urbanístico, desapareciera el Palacio de Ripalda. Unas apuntan a un rico visitante americano que, enamorado del Palacio, se lo compró al Ayuntamiento para llevárselo piedra a piedra a algún lugar de California, donde ahora luce su palmito; otra leyenda asegura que Walt Disney se inspiró en su diseño para construir su palacio de fantasía de Disneyworld, pero lo cierto es que ninguna de esas leyendas ha podido constatarse como veraz, y probablemente la única versión auténtica es mucho más práctica y menos romántica.
Situado en el comienzo del Paseo de la Alameda, frente a la Fuente de las Cuatro Estaciones, en la ciudad de Valencia, el Palacio de Ripalda fue construido entre los años 1889 y 1891 por el arquitecto valenciano Joaquín María Arnau Miramón, (1849 - 1906), a quién se lo encargó como residencia doña Mª Josefa Paulín de la Peña, condesa de Ripalda. Se trataba de un peculiar edificio que intentaba emular al "chateau" francés, dentro de una perspectiva romántica sin precedente en la ciudad. Permaneció en su lugar hasta mil novecientos sesenta y ocho, año en que se necesitó más espacio para construir la antigua feria de muestras, situada entonces junto al Palacio. La especulación urbanístico-comercial en unos años de desarrollo pudo más que el romanticismo histórico, y el ayuntamiento de entonces no dudó en derribar este edificio para la ubicación de la nueva feria. Parece que se desalojó de los enseres y piezas vendibles y el resto fue demolido, lo cual descartaría la hipótesis de que fue trasladado por piezas. A partir de ese momento comenzaría la leyenda romántica del Palacio, de la que incluso se hicieron eco algunos diarios locales en aquellos años en los que el silencio era tan habitual.
Aún hoy la leyenda continúa...


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