Del amor (en tiempos de espera)
estás lejos y la bruma diluye tu imagen
entre los vahídos de la tarde gris.
Miro los árboles vibrar
con el viento húmedo del este,
ese con el que se mecían nuestras ilusiones
en otras tardes ya distantes
y pienso de nuevo en ti,
en cómo las espinas
de la desesperanza
clavaron sus aguijones en la cotidianidad
del hastío, cuando te fuiste.
En el recuerdo de un silencio quebradizo
que se posa en los pétalos de las rosas
te esperaré
cubriéndome de fragancias de eternidad.

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