Lunes 02 de Julio de 2007

Leyendas y pseudohistoria

Desde tiempo inmemorial, las leyendas locales han sido fuente de inspiración para literatos y no tan literatos de todo el mundo. Ya el mismo Homero utilizó leyendas heróicas y mágicas del acerbo cultural de su pueblo para escribir La Iliada y La Odisea. Y es que las leyendas ofrecen jugosas historias que suelen ser alimentadas por la fantasía popular a través de los tiempos, llegando incluso a convertirse en pseudohistoria, en algo que “pudo haber sucedido”.

Cualquier suceso es susceptible de convertirse en leyenda, cubriéndose de ese misterio tan fascinante que ofrece la nebulosa de los años que no conocimos y que muchas veces idealizamos en nuestra fantasía, convirtiendo en realidad cosas que quizás en origen sólo fueron una anécdota o una invención. Pero con el paso del tiempo, estas leyendas también van cambiando y modificándose a la par que los tiempos, y son utilizadas, ya no como fuente de inspiración literaria, sino con otros fines que nada tienen que ver con lo estrictamente literario y con unas consecuencias imprevisibles que, incluso, pueden ser nefastas, y no pocas veces acaban rayano la superchería y el fraude. Un triste ejemplo en la Historia Contemporánea lo protagoniza la leyenda negra de los judíos en la que se basaron los Protocolos de Sión, en los primeros años del siglo XX, con la terrible consecuencia del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial.

La leyenda negra judía apareció por primera vez un día de verano de 1903 en el que los periódicos de San Petesburgo anunciaban que había sido desenmascarado un siniestro complot para adueñarse del poder y gobernar el mundo por la fuerza a través de varios bombardeos y armas biológicas, y toda esta conspiración la tramaban los judíos. Al parecer la noticia estaba avalada por la publicación de Los Protocolos de Sión, una serie de documentos y actas escritos en original francés de una reunión secreta protagonizada por los Sabios de Sión con el fin de programar la conquista del mundo por los judíos. En los Protocolos habían detallados una serie de planes de desestabilización financiera y otros que tenían previsto ejecutar para lograr que la sociedad se debilitase minando la cultura cristiana imperante por medio de propaganda, para después actuar sometiéndola por medio de bombas y bacterias. Aquello caló hondo y muchos creyeron la historia que acabó difundiéndose por toda Europa como historia verdadera y creíble debido a una serie de circunstancias que casualmente confluyeron y alentaron la idea. En 1920 se tradujeron al alemán y fueron vendidos más de 100.000 ejemplares. Las circunstancias fueron propicias y la hostilidad creció, convirtiéndose en el evangelio nazi treinta años después de aquella primera aparición. Pero aquellos Protocolos sólo eran una falsificación ideada por una mente malvada , una patraña ideada con fines políticos que se le fue de las manos a su creador.

Se pensó que pudo ser obra de Ilya Tsion, un viejo y reaccionario periodista ruso que vivía en París por entonces y escribía en un tono parecido, podría haberlo hecho para desacreditar a los liberales ante el zar, pero como principal sospechoso de la trama la balanza se inclina hacia Pyotr Ivanovich Rachkovsky, jefe del servicio de espionaje zarista en el extranjero, concretamente en París. Rachkovsky fue autor de varios folletos antisemitas y creía seriamente en la existencia de una conspiración mundial judía que amenazaba principalmente a Rusia. Tenía muchos enemigos y algunos pasajes de los “Protocolos” podrían ser alusiones veladas hacia ellos, incluso hubo algunos mencionados por su nombre. Rachkowsky regresó a Rusia en 1902, tras 18 años en París, y después de la revolución de 1917, tras la clausura de sus oficinas en París, un antiguo colaborador confesó que los Protocolos habían sido falsificados en París, sin duda por orden de Rachkowsky. Fuera quien fuese, la falsificación causó toda una locura colectiva que acabo en la masacre de miles de personas inocentes. Sin embargo, aunque esta es quizás la leyenda más nefasta y de más terribles consecuencias en la Historia, no es la única... Pero eso lo dejo para otro momento...

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Respuestas

19 Julio 2007 - 23:12
Enviar un email Alfredo

Los "Protocolos", si mal no recuerdo, son un engendro mutante compuesto en base a fragmentos de escritos antijudíos anteriores por un tal Serguei Nilus, que era agente de la Ojranka, la policía política rusa de aquel entonces. Quien contó muy prolijamente la historia de los "Protocolos" -y creo que el que hizo confesar a este Rachkowsky o el que primero dio a conocer en occidente su relación con el libelo- fue un especialista en contrainteligencia de los antizaristas, un tal Vladimir Burtsev (sucesivamente socialista antizarista, antibolchevique, porque decía que los líderes comunistas eran más unos agentes del imperio alemán que unos líderes obreros, y antinazi: cada vez que apoyaba a un movimiento político terminaba huyendo despavorido cuando comprobaba con qué clase de gentes se había mezclado ;-) ). Murió sin un centavo, oculto en París, durante la ocupación alemana, tras estar preso en los turbulentos años veinte de su tierra, prisión de donde lo sacaron gestiones de un escritor famoso y opuesto a sus opiniones: Máximo Gorki. En realidad, los "Protocolos" fueron usados entre otros muchos textos por el estilo por los nazis, cuya "Biblia política" era otro mamarracho, de Alfred Rosenberg, político alemán del Báltico que, por supuesto, en sus tiempos de súbdito del Zar había leído y creído todo lo que decía el librito de la Ojrana (ejecutado en Nüremberg en 1946), intitulado "El mito del siglo XX", que contiene una sarta de pelotudeces muy repetidas todavía hoy por gente que no sabe de dónde se extrajeron. Sigue siendo muy común encontrar este tipo de escritos, hoy bajo la forma de artículos periodísticos, información manipulada en la prensa, la TV y la radio, discursos patrióticos de políticos con cara de buenos, y hasta comentarios en la red de redes atribuyendo a determinadas minorías o nacionalidades defectos potencialmente comunes a todos los seres humanos, pero que si los tiene el vecino nos pone orgullosos de creernos limpios de polvo y paja. Basta con que se enoje fácil, hable con otro acento o sea mejor que nosotros para alguna actividad, y ya aparecerán los Nilus, Rachkowsky y Rosenberg de turno. Es sobre esa necesidad de estar segurísimos de nuestra bondad que se asienta que alguien pueda creer en disparates como los "Protocolos" y similares. Por otra parte, es falso que los judíos sean malísimos, pero es verdad que conspiran: unos cientos de judeoargentinos miembros una peña futbolística de Tel Aviv fueron en peregrinación, meses atrás, al Muro de los Lamentos de Jerusalén para implorar a Yahveh el triunfo del club de sus amores, y San Lorenzo salió campeón ;-) . ¡Vayan de nuevo, muchachos!

26 Julio 2007 - 18:43
Stel

Gracias por la info, Alfredo. Es lo que sucede siempre con estas cosas, que al final sólo sirven a intereses políticos y/o económicos del poder de turno y la psicología de masas demuestra el descalabro al que es capaz de llegar la Humanidad. Y lo de que conspiren... si, ciertamente ya se ve que no pueden evitarlo. :-)

30 Julio 2007 - 03:52
Enviar un email mabel

stel me gusta ampliar siempre temas sobre los que no se...gracis a este texto me desano algo más sobre todo lo que se achaca al sionismo,no conocía este antecedente pero no por casualidad se parece tanto al ataque yankee a los islámicos con la patriota excusa de desarmar holocaustos nucleares venideros no es que interese el petroleo nooooo ni que los tercermundistas lo sigan siendo en pos de mantener el poder mundialista qué leyenda querrá justificar esta acción en el futuro? aunque algunas ya se han tejido y para hacerlas más verídicas se han derrumbado torres y los seres humanos allí y allá murieron en muchedumbre sin valor más que para la guerra cariños mabel

30 Julio 2007 - 19:21
Stel

Buena pregunta esa... Si es que nos queda algún futuro por venir... Cariños

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