Siempre hay un mañana para olvidar, siempre hay un mañana donde guardar las esperanzas que cosechamos hoy; es ese mañana que nunca llega que se pierde entre el barullo de lugares comunes ofreciendo el desencanto de una metáfora deficiente en un rascacielos de versos hueros donde yo me asomo para ver una imagen que no existe, para comprobar que el cielo nunca fue azul ni hay nubes de lluvia girando en el viento, y para escuchar tu voz.