Domingo 06 de Julio de 2008

Sobre la Literatura

La palabra Literatura es una palabra que quizás resulte injusta tal como la aplicamos hoy en día, para hablar del venerable arte al que refiere, pues su comienzo y desarrollo desde sus orígenes, tienen que ver más con la tradición oral con base en la memoria y el inconsciente colectivo, que con los textos mismos plasmados en cuero, tablillas, pizarra, pergamino, piedra y/o cualquier material susceptible de impresión del que se valieron durante siglos los aguerridos amanuenses de antaño. Y es que hablar de Literatura es hablar de sentidos, del sentido del oído, del de la vista... y también del tiempo, de la huella ancestral que ha ido desarrollando la comunicación desde que las lenguas tuvieran su razón de ser, allá por aquellos días.

Decía Aristóteles: "los sonidos vocales son símbolos de las afecciones del alma, y las letras lo son de los sonidos vocales. Y así como la escritura no es la misma para todos, tampoco los sonidos vocales son los mismos. Pero aquello de lo que éstos son primariamente signos, las afecciones del alma, son las mismas para todos, y aquello de las que éstas son imágenes, las cosas reales, son también las mismas"

La Literatura sería entonces una pura manifestación del alma en todas sus “afecciones”, por consiguiente universal, en cuanto a que las palabras se basan en acontecimientos del alma y es por ello que, a pesar de las diferencias entre idiomas, se puede captar lo básico cuando se lee un texto traducido de un idioma diferente. Si no fuera así, no podría entenderse el transfondo, la afección que subyace dentro de un texto, ya sea de tipo emocional, de tipo intelectual... etc...

Debió ser por eso por lo que la Literatura comenzó su andadura manifestándose oralmente, a través de la vocalización del mundo, es decir, desde que el hombre empezó a comunicarse con una lengua, tuvo lugar el nacimiento del hecho literario. Al principio se valía de procesos memorísticos, como el coro, la música, el verso épico y la repetición de estos probablemente en acontecimientos de tipo social y completamente ligado a la historia del pueblo, leyendas y, sobre todo, a la mitología. Posteriormente, a medida que maduraba, iría incorporándose la vida cotidiana.

Tras esta fase de tradición que perduró y se transmitió a través de siglos, en un momento preciso de la historia, dio el salto a la forma escrita en cualquier superficie que el escriba tuviera a bien usar, tanto en pergamino, en piedra... Y así nacía, para el espíritu, una nueva forma de expresarse que perduraría a través de los siglos dejando su huella para que después otros literatos pudieran seguir el camino e indagar en los rincones ocultos del alma nuevas manifestaciones y formas.

La Literatura más antigua que conocemos en Europa es la de Grecia. Los griegos tenían una vigorosa y sobria forma de Literatura que excluía los adornos e iba a lo esencial del alma, de ahí que su obra sirviera durante muchas épocas de modelo imperecedero a través de los siglos y los diferentes movimientos culturales, pero en su origen se hallaba una semilla puramente oral, que supo mantenerse en el colectivo durante mucho tiempo antes de que Homero decidiera recogerla en sus obras la Iliada y la Odisea, y seguiría durante otros siglos más, hasta bien entrada la Edad Media, en armoniosa convivencia con los textos amanuenses. Todo el bagaje cultural transmitido de forma oral a través de muchas generaciones se basa en leyendas heroicas, luchas encarnizadas entre pueblos y en la mitología conservada desde tiempo inmemorial, y van a ser los temas principales en los que se va a nutrir la lírica coral, la poesía, la épica y después el teatro que dará lugar a la comedia, ya de temas más cotidianos y costumbristas de la época contemporánea de sus autores.

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