Martes 22 de Noviembre de 2005

Cyrano de Bergerac, Gerard Depardieu, las narices y mi opinión

Recuerdo algunas veladas en las que sin saber cómo, un duende despierta y se apodera de la conversación. Se diría que el hilo se infunde de vida fresca y es entonces, y sólo entonces, cuando una sensibilidad común, una chispa, un impulso -asúmase mágico, telepático-, aflora de pronto y se pasea por senderos ajenos a la voluntad de los presentes, dejando una profunda impronta, una huella indeleble en algún lugar situado entre el placer absoluto y la más sorprendente algarabía mental.

En una de esas noches de embrujo surgió la frase, brotaron la imagen y la escena que volvió a mi memoria al leer, casualmente, las declaraciones de Gerard Depardieu a un diario parisino, donde afirma estar considerando la idea de retirarse del cine.

Me van a permitir que les hable de mi abuela, una gran señora y bellísima, todo sea dicho. Tenía un fino sentido del humor, una simpática ironía y una tendencia a observar la forma, el tamaño y la composición global que conferían las narices al conjunto del semblante de las personas, sobre todo si eran mujeres. En ocasiones, cuando la acompañaba de paseo, me susurraba con una discreción digna del embajador del Japón, comentarios sobre las protuberancias faciales de los conocidos que a su paso saludaba. Se pueden imaginar el trabajo de titanes que suponía para mí no soltar una estruendosa carcajada delante de la recién visualizada caricatura. De esta manera, obtuve en mis años de pubertad un entrenamiento singular para valorar y clasificar, deformar y justipreciar cuanta napia aparecía en el horizonte. No es que yo tenga una nariz horrorosa, tampoco es preciosa, pero sí peculiar. No puede decirse que sea grande, pero mentiría si dijera que es pequeña. Bien recta y suficientemente larga, otorga personalidad a mi rostro. Cuando me encontré con este personaje inmerso entre las tablas del teatro, un enganche profundo y sutil se produjo de inmediato con el tipo de relación que mi abuela me había transmitido. Pero ella no fue quien lo dijo, fue Fernando, en una de aquéllas inolvidables veladas.

-A las mujeres se las conquista con palabras-

::El hombre::

El próximo mes de diciembre el país de las campiñas y el paté celebra el 350 aniversario de la muerte de Cyrano de Bergerac, Cyrano el hombre, no el personaje. Hercule Savinien de Cyrano de Bergerac (París, 1619) fue, parafraseando a Quevedo, un hombre a una nariz pegado. Dicen que estudió el pensamiento de Epicuro y que mantenía un forcejeo en su corazón, donde las letras -como en el discurso del Quijote-, seguían en disputa con las armas... y así, alternaba Cyrano sus primeros pasos literarios con sus frecuentes duelos a espada, casi siempre a cuenta de su enorme y repugnante nariz. Debió ser una caricatura andante, máxime después de que en uno de sus lances a espada, ésta resultó aún más deformada por el tajo de un golpe del hierro de su oponente.

La desproporción de su rostro se había convertido en un implacable tormento. Se sabía desagradable y grotesco, lo que no le impidió llevar una vida libertina de la que hizo gala y defensa en sus escritos ?que se saldó con una temprana sífilis, y en la que tuvo también cabida la homosexualidad.


'Dad gracias a Dios por haberme concedido un alma lo bastante razonable para no creer todo lo que dice todo el mundo, ya que todo el mundo puede decir de todo. Si no fuera así, habría aplicado a vuestra bilis un antídoto más sólido y potente que el discurso.'
(Cyrano de Bergerac, Contra una mala lengua)

En todo caso, Cyrano no estaba dispuesto a aceptar con resignación que ridiculizaran su estampa, aunque a ella le debiera más fama que a los afanes de su pluma. Su obsesiva defensa de su aparente apéndice nasal le llevó incluso al más singular de los duelos, el que terminó con la muerte de un simio titiritero llamado Fagotin, que había sido disfrazado de mono narigudo. Chirigota que Cyrano se tomó como clara alusión burlesca a su persona.

::El personaje::

La palabra, verdadera mensajera del espíritu, impulsora de la dinámica del amor; la apariencia, envoltura a veces cruel y mentirosa; la fealdad, la bondad? son elementos que Edmond Rostand, dramaturgo marsellés del siglo XIX, poeta casi anónimo, maneja con ironía y humor en el personaje que creó y que es fiel reflejo de sí mismo. Siguiendo los pasos de su Cyrano de Bergerac, fueron sus palabras, y no él mismo, las que obtuvieron el éxito inmortal, cobrando vida propia al encarnar la figura del poetastro inmoral y pendenciero, soldado de profesión y amante de afición. Hábil espadachín a base de práctica, pues muy sensible se vuelve, ante cualquier ligera insinuación, o ante una mirada sostenida un poco más de la cuenta, quien mantiene una relación complicada con su nariz. Debajo de su inenarrable narizota este personaje de un brillante ingenio nos divierte y nos hace rehenes de sus versos de amor (y de burla).

El alma que ama y revelarlo no osa,
con la razón se encubre pudorosa.
Me atrae un astro que en el cielo brilla;
mido su altura, en mi ruindad reparo
y, por miedo al ridículo, me paro
a coger una humilde florecilla...
...


Fotograma del film Cyrano de Bergerac, con Anne Brochet y Gérard Depardieu.

Un personaje duro y tierno, frío y apasionado, cuyo tormento supera con una elocuente ironía. Múltiple en registros sarcásticos que consigue liberarse -por momentos- del peso y las cadenas que le arrastran al burlarse de su propia desgracia...

Guiche:

¿Nadie se encarga de responderle?

Valvert:

¿Con que nadie? ¡Espera!
¡Voy a echarle una pulla que le hiera!
(Colocándose con fatuidad delante de Cyrano, que le observa atentamente.)
Tenéis una... nariz... muy... grande.
(Gravemente). Mucho.

Cyrano:

¡Ja! ¡ja!
(Imperturbable.)
¿Y qué más?

Valvert:

Pero...

Cyrano:

Seguid: ya escucho (Pausa.)
Eso es muy corto, joven; yo os abono
que podíais variar bastante el tono.
Por ejemplo: Agresivo: 'Si en mi cara
tuviese tal nariz, me la amputara'.
Amistoso: '¿Se baña en vuestro vaso
al beber, o un embudo usáis al caso?'
Descriptivo: '¿Es un cabo? ¿Una escollera?
Mas, ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!'.
Curioso: '¿De qué os sirve ese accesorio?
¿De alacena, de caja o de escritorio?'
Burlón: 'Tanto a los pájaros amáis,
que en el rostro una alcándara les dais?'
Brutal: 'Podéis fumar sin que el vecino
- ¡Fuego en la chimenea! - grite?' Fino:
'Para colgar las capas y sombreros
esa percha muy útil ha de seros'
Solícito: 'Compradle una sombrilla:
el sol ardiente su color mancilla'.
Previsor: 'tal nariz es un exceso:
buscad a la cabeza contrapeso'.
Dramático: 'Evitad riñas y enojo:
si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo'.
Enfático: '¡Oh, Nariz!... ¡Qué vendaval
te podría resfriar? Sólo el mistral.
Pedantesco: 'Aristófanes no cita
más que un ser solo que con vos compita
en ostentar nariz de tanto vuelo:
el Hipocampelephantocamelo'.
Respetuoso: 'Señor, bésoos la mano:
digna es vuestra nariz de un soberano'.
Ingenuo: 'De qué hazaña o qué portento
en memoria, se alzó este monumento?'
Lisonjero: 'Nariz como la vuestra
es para un perfumista linda muestra'.
Lírico: '¿Es una concha? ¿Sois tritón?'
Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?'.
Militar: 'Si a un castillo se acomete,
aprontad la nariz: ¡terrible ariete!'.
Práctico: '¿La ponéis en lotería?
¡El premio gordo esta nariz sería!'
Y finalmente, a Píramo imitando:
'¡Malhadada nariz que, perturbando
el rostro de tu dueño la armonía,
te sonroja tu propia villanía!'
Algo por el estilo me dijerais
si más letras e ingenio vos tuvierais;
mas veo que de ingenio, por la traza,
tenéis el que tendrá una calabaza,
y ocho letras tan sólo, a lo que infiero:
las que forman el nombre: Majadero.
Sobre que, si la faz de este concurso
me hubieseis dirigido tal discurso
e, ingenioso, estas flores dedicado,
ni una tan sólo hubierais terminado,
pues con más gracia yo me las repito.
Y que otro me las diga no permito.


Por su interpretación en 1950
José Ferrer consiguió un Oscar.

::El autor::

A las dos de la madrugada del día 28 de diciembre de 1897, una muchedumbre enardecida abandonaba la abarrotada sala del teatro de la Porte-Saint-Martin de París, escenario donde habían triunfado Víctor Hugo y Alejandro Dumas. Los espectadores salían alborozados después de haberse negado durante más de dos horas a poner fin a la apoteosis de entusiasmo que había despertado en sus corazones la obra a cuyo estreno acababan de asistir. ¡42 veces habían hecho salir al escenario a saludar al elenco de actores! La pieza se titulaba Cyrano de Bergerac, un espadachín poeta enamorado en secreto de su prima Roxanne. Reunir la caricatura -la fealdad- y el don de la palabra -la belleza- en un mismo personaje fue el éxito de Rostand, quien acopló género picaresco y romántico en una deliciosa obra de teatro en cinco actos. El presidente de la república francesa premió con la Legión de Honor su capacidad para ofrecer un espectáculo lleno de romanticismo y pasión en plena era de racionalismo y de naturalismo literario. Edmond que había bebido en la verdadera historia del hombre, creó un personaje dotado con un espíritu sublime del que carecía el hombre.

::La caricatura::

Técnica esperpéntica que convierte a los personajes que pasan por sus manos en marionetas simples. Orejas mentón, barbilla o nariz son objeto de estudio detallado para el dibujante de caricaturas. Paráfrasis burlescas que buscan la deformación humorística a menudo en nuestra prominente apófisis. Narigudos se pintan personajes de comix; payasos añaden protuberancias a la propia; parodias burlescas son personajes de grandes narices que invitan a reír. Quién sabe si esto nos viene de mucho antes, cuando convivían neardenthales y cromañones, cuyo sistema de relaciones -quiero pensar- era proclive al humor, como estrategia adicional de supervivencia. Dicen los antropólogos que los neardenthales tenían la nariz mucho más ancha que la nuestra (ya que sus cráneos poseen una amplia cavidad nasal) y mucho más grande, es decir, eran unos narizotas. Posiblemente las tribus vecinas de homo sapiens describieran los primeros avistamientos de aquéllos grandotes, exagerando, ridiculizando o parodiando notoriamente el tamaño de sus órganos olfativos, aunque ellos mismos a falta de espejo, no se rieran de su propia probóscide como hicieron otros de nuestros antepasados reales o imaginarios...

(en el teatro un inoportuno se acerca a Cyrano y después de un breve intercambio...)

Cyrano:

¡Basta! ¡Media vuelta y retiraos!

El Importuno:

Yo...

Cyrano:

¡Media vuelta, he dicho!... No: acercaos y decidme si halláis algo que os choca en mi nariz.

El Importuno:

(Asustado): Vuecencia se equivoca... (El Importuno va retrocediendo a medida que Cyrano avanza hacia él).

Cyrano:

¿Por qué la miráis, pues?

El Importuno:

No...

Cyrano:

¿Os desagrada? ¿Cómo una trompa es blanda, o encorvada cual pico de cóndor?

El Importuno:

Yo...

Cyrano:

¿Se pasea una mosca por ella?

El Importuno:

Señor...

Cyrano:

¿Fea os parece? ¿En su punta habéis notado tal vez un lobanillo?

El Importuno:

Buen cuidado tuve de no mirarla, caballero.

Cyrano:

¿Y por qué no mirarla? ¡Majadero!

El Importuno:

Señor... yo creía... francamente...

Cyrano:

¿No es sano su color? ¿Es indecente su forma?

El Importuno:

No pensé.

Cyrano:

Pues ¿cómo? ¡Necio! Tratáis a mi nariz con tal desprecio, si en ella nada halláis de extraordinario?¿Es demasiado grande?

El Importuno:

(Balbuceando) No... al contrario... pequeña... pequeñita... diminuta...

Cyrano:

¡Insensato! Quien tacha tal me imputa...

El Importuno:

¡Dios Santo!

Cyrano:

...mi clemencia no demande!
¿Pequeña mi nariz? ¡Bellaco! ¡Grande!
¡Enorme es mi nariz! Chato ridículo
¿no sabéis que es mi orgullo este adminículo?
¿Qué es una gran nariz, romo insolente?
Condición de hombre honrado, fiel, valiente
liberal, ingenioso y bien nacido
tal como soy, y nunca habéis sido;
puesto que anduvo por demás avara
con vos Naturaleza en esa cara
que sobre vuestros hombros, va mi mano
a encontrar, tan desnuda, ruin, villano,
de majestad, nobleza, donosura,
ingenio, distinción, gracia, finura,
y de Nariz, en fin... (le da un bofetón)

El Importuno:

¡Ay!

Cyrano:

Como aquélla... (le vuelve la espalda)
que al fin de vuestra espalda mi pie sella

El Importuno:

¡Socorro! (Huyendo)

Cyrano:

Y este ejemplo nunca deben
olvidar los burlones que se atreven
a hacer de mi nariz chacota y chanza,
pues sin dejarlos huir, según mi usanza,
les doy, cuando es el chusco caballero,
con desprecio la espalda en vez de suela,
y por delante, acero.

::La película::

TITULO ORIGINAL: Cyrano de Bergerac.
AÑO: 1990
DURACIÓN:135 min.
PAÍS: Francia.
DIRECTOR : Jean-Paul Rappeneau
GUIÓN : Jean-Claude Carrière y Jean-Paul Rappeneau (Obra: Edmond Rostand)
MUSICA : Jean-Claude Petit
FOTOGRAFÍA: Pierre Lomé
REPARTO: Gerard Depardieu, Jaques Weber, Vincent Perez, Anne Brochet, Roland Bertin, Joseane Stoleru, Philippe Volter, Philippe Morier-Genoud, Pierre Maguelon.
PRODUCTORA: Artificial Eye
CURRÍCULUM/GENERO: 1 Oscar: mejor vestuario. 5 Nominaciones, incluidas mejor película extranjera y mejor actor (Gérard Depardieu). Globo de Oro: mejor película extranjera. 1990: Cannes: Premio al mejor actor (Gérard Depardieu) / Drama de época. Romance. Aventuras.

Tras la sinopsis, me detengo en resaltar que el guión, completamente en verso de principio a fin, es de lo mejor que se ha visto en el séptimo vicio. En verdad, una de las mejores adaptaciones de la historia del cine. Su paso a la gran pantalla respeta el espíritu de la obra original sin que resulte pomposo el conjunto, o solemne, en modo alguno.

::El actor::

Como buen galo, lleva dentro a ese rebelde irredento que transmite en sus papeles. Hijo de un padre alcohólico y con cinco hermanos más, Gérard Depardieu (Chateauroux, 1948) se hundió en la calle desde su adolescencia. Deambulaba robando coches y traficando con armas, hasta dar con sus huesos en un correccional. A los 14 años huyó de casa y trabajó de vigilante en las playas de la Costa Azul. A los 16 siguió a un amigo actor hasta París y, una vez allí, descubrió la que resultó ser su vocación. Pero no se libra de su carácter algo pendenciero. Dice la mala prensa que fue en Florencia hace tres años donde se registró la denuncia, por agresión, de un paparazzi italiano, a quien Depardieu propinó un fuerte cabezazo en la cara por sacarle fotografías mientras estaba de compras. No tengo ni idea de las dimensiones del fotógrafo pero imaginen que un toro de 1,80 cm. de altura y 130 kg de peso les hace señas primero para que se alejen y luego para que se aproximen (tal como Cyrano hizo con el Importuno), recibiendo al acercarse, el 'besito' sorpresivo de papá oso enfadado.

Ha sido Napoleón, Balzac, Stalin, Colón, ahora Vidocq. Se siente a gusto en la piel de personajes históricos. Dijo que adora 'hacer comedias: son tan difíciles? Me encantaría conseguir reírme de la hambruna, como Chaplin en El chico, o del nazismo, como Lubitsch en Ser o no ser. También me encanta el buen cine fantástico, como el de Tim Burton. Y espero tocar muchos aspectos de la historia de Europa, la Inquisición, sin ir más lejos. ¿Un sueño? Llevar a la pantalla las Confesiones de San Agustín. El mundo necesita ahora más que nunca lo que él pregonaba: escuchar.'
(entrevista al correo digital)

Dotado de una poderosa intuición dramática, sencillo y directo, comparte con Victoria Abril el Premio Honorífico del VI Festival Internacional de Cine de Las Palmas (Gran Canaria). Su ruda apariencia oculta a menudo una delicada sensibilidad gracias a la cual sus trabajos acaban siempre impregnados de una autenticidad y de un realismo poco comunes entre los de su oficio. De ahí que con el tiempo su carrera se haya orientado fundamentalmente hacia papeles que requieren de un carácter especialmente temperamental, como en este caso, donde encarna la caricatura burlona del tormento humano que supone tener que acompasar fuertes dualidades y contrastes para seguir viviendo.

::Fuentes::

El Correo Digital.
El Mundo ? La Revista.
E. Rostand ? Cyrano de Bergerac.

 

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Respuestas

20 Marzo 2007 - 23:17
adriana

La obra de Cyrano simplemente es mágica, te hace pensar en que no todo es la belleza exterior sino es aún más importante lo que uno siente y piensa. La verdad al leerla llore, porque es tan mágica la historia que te va llevando a introducirte en la obra y a creerte tú mismo uno de los personajes. Es algo extraño, tan empático y a la vez tan hermoso. La ENORME nariz de Cyrano no es otra cosa más que la ENORME hermosura interior que el personaje posee.

01 Agosto 2007 - 21:15
Enviar un email Adrian

¿Acaso el pudor os prohibe ver mi acero desnudo?

16 Noviembre 2008 - 15:11
Enviar un email Begoña Isasi

Conozco personas muy interesantes con una nariz poco canónica; si se la hubieran operado habrían sido mas atractivas?¿ Quién pone los cánones?La belleza no se tiene por que identificar con la simetría ni con determinadas proporciones. El expresionismoimpacta y gusta tanto como las formas clásicas.Esas caras de mujeres cortadas por un mismo patrón( pelis americanas) me parecen anodinas.

16 Noviembre 2008 - 15:11
Enviar un email Begoña Isasi

Conozco personas muy interesantes con una nariz poco canónica; si se la hubieran operado habrían sido mas atractivas?¿ Quién pone los cánones?La belleza no se tiene por que identificar con la simetría ni con determinadas proporciones. El expresionismoimpacta y gusta tanto como las formas clásicas.Esas caras de mujeres cortadas por un mismo patrón( pelis americanas) me parecen anodinas.

16 Noviembre 2008 - 15:11
Enviar un email Begoña Isasi

Conozco personas muy interesantes con una nariz poco canónica; si se la hubieran operado habrían sido mas atractivas?¿ Quién pone los cánones?La belleza no se tiene por que identificar con la simetría ni con determinadas proporciones. El expresionismoimpacta y gusta tanto como las formas clásicas.Esas caras de mujeres cortadas por un mismo patrón( pelis americanas) me parecen anodinas.

23 Diciembre 2008 - 23:31
Enviar un email graci

YO LLEVO MORALMENTE LA ELEGANCIA. NO. YO NO SALGO POR NEGLIGENCIA LA MANCHA DE UNA OFENSA, NI MENTE ESTÁ ADORMECIDA O AMARGA COMO LA HIEL. CUANDO PASEO, LLEVO BIEN ALTA LA CABEZA,PORQUE SOY INDEPENDIENTE Y HABLO CON FRANQUEZA. AH, ENGORDA Y CRÍA GRASA...

16 Mayo 2010 - 16:41
Tània

Adoro ésta obra, me leí el libro y todo, aunque en castellano, en francés debe ser aún más fascinante, però no tengo dotes suficientes cómo para poder leerlo. Lo saqué de la biblioteca però no pude encontrarlo en ningún otro sitio para comprarlo... lo tendré algún día. Personalmente me gusta más la pelicula de 1950, con José Ferrer que la de Gerard de Pardieu, probablemente no porqué sea mejor, sinó porqué la primera vez que la vi fué con mi abuelo con el qual siempre veía peliculas antiguas. Me gusta como escribes, creo que voy a pasarme más veces por aquí.

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