Martes 13 de Diciembre de 2005

Una Historia Violenta (A History of Violence, 2005) -- el western revisitado.

Una Historia Violenta (A History of Violence, 2005) nos muestra la vida común de un hombre común en un pueblito común y tranquilo. Pero uno conoce el título, ve las imágenes iniciales, y sospecha que esa felicidad idílica no es más que el escenario premonitorio de una tragedia en ciernes. Tom Stall (Viggo Mortensen) es el amable dueño de un modesto bar pueblerino. Su vida se limita a servir café y pasteles a los escasos clientes fijos, cuidar de sus maravillosos hijos (Ashton Holmes y Heidi Hayes) y amar a su hermosa esposa (María Bello). Un par de asesinos (uno de ellos el gran Stephen McHattie, quien merecería mejores roles) entran al bar en busca de tiros, líos y comida gratis, y cambian la tranquilidad de la familia Stall para siempre. Tom se transforma ante los parroquianos y da indicios de tener un pasado más oscuro que lo que cualquiera podría sospechar.

Me resisto a dar muchos detalles de la historia para no arruinarle la fiesta a nadie, pero hay algunos puntos que vale la pena señalar. A partir de ese suceso, el pasado de nuestro muchacho vuelve reclamando algunas cuentas no saldadas, pero el ojo del director (David Cronenberg: Scanner, La Mosca, La Zona Muerta, Crash) sigue con más detenimiento el impacto que este cambio ejerce sobre la vida familiar de los protagonistas, cómo asume cada uno la revelación de esta oscuridad en el lugar más santo. Ya no es afuera, en la calle, donde el Mal puede hacer estragos, sino en la propia cocina, en el seno familiar. El monstruo no sale de la tierra, sino de dentro del placard.

La violencia está en nosotros.

Hay tres escenas de violencia clásica, esperable: las acciones de los dos asesinos mencionados, la pelea con los matones que vienen por Tom, y el encuentro de Tom con su mafioso hermano (William Hurt) y sus guardaespaldas. Digo violencia clásica porque es el lugar de la sangre, los tiros, los muertos. En especial hay que destacar los golpes: estos son especialmente violentos y detallados; es conocida la obsesión del director por el tema del contacto físico. Sin embargo, nos muestra que la violencia está también allí donde menos se la espera. Las constantes amenazas que sufre el hijo en el colegio por parte del patotero de turno,  su papel decisivo ante el peligro del padre, o situaciones sutiles, como el consejo que le da el comisario del pueblo (Peter MacNeill) al matón vengativo (Ed Harris): este es un pueblo tranquilo de gente buena, y nosotros cuidamos de nuestra buena gente. Les sugiero que se vayan y no vuelvan jamás. Es un momento muy interesante porque la amenaza policial aparece cuando el acoso del matón apenas comienza a insinuarse. Incluso la escena de sexo en la escalera, posterior a la revelación del pasado de Tom (comparado con una escena anterior de recuerdo adolescente), el encubrimiento de su esposa frente al comisario, son todos indicadores de que algo ha cambiado y aun no sabemos qué consecuencias traerá.

Es muy inteligente incluso la puesta en escena del encuentro entre los hermanos. Un momento de tensión y tragedia que se convierte en el único en que la platea... se ríe. Todo un hallazgo. O detalles como el aumento de la clientela de Tom a partir del primer suceso: el pueblo quiere ver sangre.

Otro logro es también la escena final: la silenciosa reunión familiar es uno de los momentos más perturbadores e inquietantes de la película: ¿Redención o condena? No importa, algo se ha quebrado y no hay retorno al paraíso. Observen el papel de la hija de Tom a lo largo de la película, desde su pesadilla hasta el último gesto hacia el padre. Un detalle sutil que sólo lo logra un gran director y el poder de la narración.

El regreso de un género.

La primera impresión que tuve al salir de la función de Una Historia Violenta fue la de haber asistido a la proyección de un western actualizado. La sombra de Shane, aquel cowboy con ánimos de redención y olvido se yergue como una baliza indicadora sobre los hombros de nuestro nuevo protagonista. El peso del pasado, los duelos, hasta el saloon y la actitud de los parroquianos nos dejan ver, a través de las rendijas, la transmutación de un género que alguna vez tuviera numerosos seguidores y que ahora, bajo el polvo de los FXs y los fuegos de artificio, descansa en paz en las bibliotecas de celuloide. El director se las ha ingeniado para camuflarlo en una historia actual, y aprovechar algo que este género ha sabido aportar a la cinematografía: un vehículo ideal para poder narrar.  Hoy en día las películas deben ser rápidas, fastuosas y llenas de ruidos y colores, y muchas veces perdemos el placer de que nos cuenten una historia. Ya no está Ford, tampoco Hawks, Sturges o Capra. La narración ha caído en desgracia.

Cronenberg ha logrado recuperar un género y contarnos una historia apoyada en el relato. Las actuaciones son buenas y parejas; algunas sobre el peligroso filo de la sobreactuación aunque sin caer en ella. El guión es sólido y detallista (basado en una novela gráfica). La banda de sonido (Howard Shore) no distrae aunque no siempre acierta con el estilo; y una fotografía acorde, sin escenas bucólicas ni amaneradas. En mi opinión, una de las mejores películas del año.

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Respuestas

16 Diciembre 2005 - 07:05
Carlos Andrés Sánchez

En primer lugar felicitarle por la crítica. Tenía serias dudas sobre la calidad de esta película y las interpretaciones de los protagonistas. Desde que vi a Viggo Mortensen en Hidalgo (Oceános de Fuego se llamó acá en México) en el papel de "cowboy" se derrumbó la grata impresión que obtuve al visionar Lord of the Rings. Después de leerle, creo que mi primera impresión fue errónea e iré a verla al cine. Saluditos muy cordiales.

16 Diciembre 2005 - 14:05
Marcelo Zidéh

Gracias Carlos. Viggo Mortensen no es lo que se diría un gran actor, pero en esta película no está mal. Quizás debería haber mostrado mejor la ambigüedad del personaje, sobre todo tras la revelación de su pasado, pero tampoco se le puede pedir más. De todos modos no perturba la credibilidad de la historia que fluye sin trabas.

15 Marzo 2006 - 07:39
Enviar un email Pasqual Casanova

Me gustaría decir que aunque la película no me desagradó del todo, en mi opinión no se puede igualar al cómic en que está basada. No sé cuales han sido las ideas del director para la película. No sé si quería alejar lo más posible la película del escrito, o se negó a pagar los derechos de autor a los creadores del cómic John Wagner y Vince Locke. Imagino que nbo será esto, puesto que al final del comic vemos que hace una reseña a la película. Os recomiendo leerlo. Hasta otra

15 Marzo 2006 - 11:26
Dolores.

No vi la película pero si quería señalar que me llamó la atención la elección que hace Cronenberg del título.¿Por qué "A history" dándole dimensión nacional o histórica y no "A story" en su acepción de lo particular o individual? Supongo que la pregunta estaría contestada de haber visto la película pero es un detalle que me llama la atención.

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