Del teatro al cine: Cirano de Bergerac (1990) de Jean-Paul Rappeneau . Para aquellos que
mantienen una relación complicada con su nariz, y para los que no, una de las
mejores adaptaciones de la historia del séptimo vicio. [ver artículo]
Blade Runner nos sumerge en un vestigio de un tiempo que se agota,
mientras que 2001 es una alegoría, quizás de un renacer o de un tiempo cíclico y
plegado, donde el pasado y el futuro se encuentran en el
presente. [ver artículo]
La sala aséptica era sencillamente genial: generosa
en efectos y en calidad de imagen. La cantidad de gente se reducía a unos pocos
noctámbulos que, como yo, no querían esperar al fin de semana. Y, sin embargo,
faltaba algo. [ver artículo]