Viernes 02 de Diciembre de 2005

Febo asoma

¿Dónde va la gente cuando llueve? Me lo pregunto, pero es el inusual sol de noviembre el que me calcina la frente. Tal vez la pregunta obligada sea en realidad… ¿¿¿Cuándo va a llover???

Se viene el veranito… ¿O será mejor decir, como cantaba el Indio Solari: "el futuro llegó hace rato "?

¿Qué hacer? La estación del año que más esperaba, se adelanta a pasos agigantados achicharrándonos como sapos en agua que empieza a hervir lentamente.

¿Lo notamos? ¿No lo notamos?

Decimos que el sol está terrible, que cada vez hace más calor, y casi inadvertidamente el verano llega a durar la mitad del año y la única reacción que tenemos es la de sacar la reposera a la terraza durante tres meses más.

Ay, el hombre, ese animal de costumbre, sapito lindo que adormecido, no salta y hierve en el agua de una humanidad loca y descuidada, que se cocina a sí misma.

Y así van las parvas sacrificando a su paso a su pobre mundito azul, contaminándolo, maltratándolo, pero culpando y adorando a un tiempo al pobre Febo.

Ah, pero el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

Yo, mientras, me voy a preparar la malla…

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