La Cumbrecita según Van Hutten
Ya desde el principio mismo de la novela, el narrador nos sitúa en La Cumbrecita:
“Para mí, empieza en el otoño de 1983…en La Cumbrecita, a ochocientos kilómetros de Buenos Aires…”
Luego, como no podía ser de otra manera, el narrador nos habla del camino que conduce al pueblo:
“…recuerdo el esplendor vehemente del atardecer y las vueltas de un camino bordeado de pircas, apenas transitable. Recuerdo un diálogo:
-Este camino es bastante malo
-Es a propósito –dijo el chofer”

Cuando uno planea un viaje a La Cumbrecita en general sabe que va a partir desde Villa General Belgrano, que esta a poco más de 30 kilómetros de distancia.
El camino es de tierra, repleto de curvas, con muchísimas piedras desperdigadas, pronunciados desniveles y un ascenso constante hasta los 1600 metros de altura. No es raro si en medio del camino se atraviesa un caballo que anda suelto por ahí, el entorno es naturaleza pura.
Si avanzamos un poco en la lectura de la novela, nos encontramos con más precisiones:
“¿Cuanto se tarda en llegar? Una hora...Nunca arreglan el camino. No lo arreglan para que sea difícil llegar. Viven de la gente que viene a esos hoteles, pero no les gusta mucho la gente”
Y realmente uno piensa que para la cantidad de kilómetros a recorrer, con mucha mala suerte se puede tardar unos 45 minutos en llegar.
Sin embargo, se tarda como mínimo 1 hora.
¿Cual es la causa de que el camino no este en mejor estado? La de la novela es solo una respuesta posible, aunque realmente se hace difícil elaborar otras.
A favor debo decir que los paisajes que se ven durante el trayecto son impresionantes, se ven las sierras en toda su plenitud, se ve un bosque de abundante vegetación, se ven las montañas en toda su inmensidad.
“Es un lugar muy hermoso, ya lo va a ver. Tal vez sea el lugar más hermoso de este país. Una aldea alpina en miniatura.”
Sin dudas, al llegar, lo primero que uno nota es que esta en un lugar difícilmente equiparable a otro.
Es como un pueblo salido de un cuento de hadas, con vegetación muy abundante, una increíble tranquilidad, un estilo “alpino” que sorprende y la posibilidad de recorrerlo por completo a pie.

“Hay un arroyo y una cascada entre los árboles…Al final del camino principal hay una hoya con gansos”
A la cascada se llega por un sendero luego de caminar un poquito más de media hora. No es una cascada muy abundante, pero es un lindo lugar para conocer.
La hoya con gansos se ve apenas uno termina de recorrer el torturante camino, y esta atravesada por el puente de madera que da acceso a La Cumbrecita. Al llegar, si no es residente o huésped de algún hotel se nos obliga a dejar el auto en un estacionamiento que esta en las puertas mismas del pueblo, ya que La Cumbrecita ha sido declarado Pueblo Peatonal (el único del país). Esto significa que quien va de visita no puede ingresar allí con su auto.
“…como yo, habían llegado a La Cumbrecita con la ilusión de purificarse de esos basureros que llamamos ciudades”
Y cuando uno esta ahí, paseando entre los árboles y respirando vida, es difícil recordar lo que hay afuera, es incluso difícil creer que haya algo. La Cumbrecita te consume, te hace parte, te ayuda al olvido.

“En los días siguientes visite la cascada, la capilla…”
En La Cumbrecita hay una pequeña capilla no orientada hacia ninguna religión en particular. Tal vez por eso, o por la forma de su construcción tiene cierto encanto.
Por supuesto que la elección del lugar donde transcurre la novela no es casual, ya que su propio motor es el misterio.
Y lo primero que uno nota al arribar a La Cumbrecita, es que todo en este pueblo (y el pueblo mismo) es un misterio.
Para reforzar esto debo decir que alrededor no hay absolutamente nada. Partiendo de Villa General Belgrano solo hay un pueblo (Los Reartes) que vive abandonado en el tiempo y esta a una distancia de más de 25 kilómetros.
Luego, la nada.
El pueblo fue construido por la mano del hombre, y por supuesto que el camino que conduce a él también.
Pero, ¿A quien se le ocurrió construir un pueblo en medio de la nada, a 1600 metros de altura, sin nada ni nadie que lo rodee? Y aun más inquietante: ¿Con qué objetivo?
Estas preguntas comienzan a construir el misterio de La Cumbrecita.
Más aún si pensamos que el pueblo nació hace ya mucho más de 50 años, cuando ni siquiera Villa General Belgrano existía aún.
En la novela también se utilizan estas características del pueblo para explicitar que algunos de sus protagonistas se esconden allí de alguien.
Y, siendo sinceros, debe haber muy pocos lugares tan aptos como La Cumbrecita como para esconderse.
Entonces, esta surge como una de las posibles respuestas a la pregunta de porque nació el pueblo. Más aún, si sabemos que los fundadores fueron alemanes, se pueden hacer numerosas conjeturas acerca de si alguien se escondió allí alguna vez durante la segunda guerra mundial (o después).
De lo que no quedan dudas es que si a uno no le avisan que allí arriba hay un pueblo, no hay forma alguna de que se nos ocurra que tal cosa existe, desde abajo (aún desde Los Reartes) es imposible imaginarse que allí vive gente.
Es un lugar perfecto para esconderse. Nadie que lo haya visitado alguna vez puede pensar lo contrario. Si alguna vez se ha usado para eso o no es un gran misterio que rodea al pueblo, y en la novela se utiliza en forma muy eficaz ese misterio, ya que el mismo es absolutamente funcional a la trama de la misma.

Respuestas
ME APASIONO LEER ESTO, SUEÑO CADA AÑO CON VOLVER A ESE PARAISO TERRENAL...SOY UNA FANATICA DE LA CUMBRECITA...CON DECIRLES QUE LE PEDI A MI MARIDO QUE EL DIA QUE ME MUERA, DESEO QUE MIS CENIZAS DESCANSEN EN EL LAGO DE LAS TRUCHAS, PARECERA LOCO, PERO LA PRIMERA VEZ QUE PISE LA CUMBRECITA TENIA 5 AÑOS, Y HASTA HOY SIENTO ALGO QUE NO PUEDO EXPLICAR SOBRE ESE LUGAR, MAGIA, BELLEZA, MISTERIO, INMENSIDAD EN UN PUEBLO PEQUEÑO...
que loco encontrar en un blog a mi pueblo mio que estas el la colina... yo soy un nyc (nacido y criado9 de La Cumbrecita y las vueltas de la vida me han traido a vivir a Buenos Aires, despues de vivir 25 lindos años en ese lugar maravilloso y tambioen el m,ás lindo de la Argentina.... aquí en Bs. As. me pregunto al recordar.. QUE HAGO ACA!!!!!!!!!! y bue la vida es así, muy linda tu descripción y la de Van Hutten es inequivoca, y los todos los habitantes del pueblo deben haber viajado en ese taxi por el camino desarreglado como firewall, para todo el spam de turistas...
hola! yo vivo en la cumbrecita hace 15 años vine aca de chico y la verdad es que es un lugar uy bonito, lo del camino pronto no va a ser mas problema para todos lo que quieran venir ya que estan asfalando desde villa berna hasta aca y desde la pampita estan empedrando sta bueno pero... lo que pasa es que aca se vino buscando tranquilidad y paz aunque yo que teno 16 años me gustaria que todo sea pura joda pero la verdad es que si fuera haci se acabaria la cumbrecita mistica con sus bosques magicos y rincones de ensueño pero que se puede hacer este libro es muy bueno yo lo lei hace 1 año y me encanto mas viviendo aca y sabiendo con esactitud a lugares referidos por el autor bueno espero que puedan venir todos los que lean esto y que salan del quilombo que llamamos comunmente ciudad espero que les halla gustado escrivan por cualquier inquietud chau!lautaro clavell
Hace 23 años (desde que naci practicamente)vacaciono en Villa Gral. Belgrano. Habia visitado La Cumbrecita cuando era solo una niña, razón por la cual me es casi imposible recordar siquiera el agradable sonido del río. Y los veranos siguientes, y aún no entiendo el por qué, La Cumbrecita no era mi destino final. Sin embargo, este verano 2008, estando en Villa Gral. Belgrano, a dos días de haber llegado desde Resistencia (donde vivo), tome mi mochila, una botella de agua y la infaltable camara d fotos..y llegue. Y caminé. Y llovió. Y me sentia tan chiquita dentro de ese inmenso paisaje. Y no me quería ir más...me enamore.
La Cumbrecita es definitivamente "mi lugar en el mundo".Lo supe cuando viajé allí por primera vez en el año 1991. Desde entonces he regresado unas cinco veces y es el lugar donde sueño con vivir y criar a mis dos pequeñas hijas. No es fácil la inserción laboral. Pero yo sigo soñando ...e intentandolo...quizás algún día logre cumplir mi sueño. Mis saludos a todos los habitantes de mi querido paraiso y mis mejores recuerdos para el alma de Erika, una cálida y sabia mujer que me recibió en cada una de mis visitas al pueblo. Gisela
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